"Lo que genera problemas no es lo que uno no sabe, sino aquello que uno sabe a ciencia cierta y no es cierto". Mark Twain

16 junio 2006

Motivar a través de tener objetivos

Creo estar asistiendo al problema generalizado de comprometer, motivar y/o retener al trabajador por parte de las empresas. Cada vez más, oímos comentarios sobre la dificultad existente a la hora de comprometer realmente a los trabajadores. Con idea de esclarecer, siempre recuerdo que la motivación se desarrolla de la siguiente forma: Necesidad --> Impulso --> Objetivo. El impulso se convierte en motivación o deseo cuando se le une el objeto que lleva a la satisfacción de la necesidad. Los objetivos buscan las satisfacción de la necesidad y por tanto orientan la conducta (consciente e inconscientemente). Por eso es tan importante establecer unos claros objetivos a las personas ocupantes de los puestos, objetivos que además, puedan resultar atractivos (por relacionarse con las necesidades individuales). Sólo a través de la dirección por objetivos podremos desarrollar una cultura de orientación hacia los resultados. Esto significa que cuanto más clara es la idea de lo que se pretende alcanzar, más aumentan las probabilidades de alcanzarlo. Si tenemos claro dónde ir, más posibilidades tenemos de llegar. Que lo importante es lo que conseguimos, no lo que hacemos. Que es preferible transmitir claramente a los demás sus responsabilidades antes de decirles lo que tienen que hacer. En mi trabajo con los jefes de área, suelo insistir en 1. concretar las actividades "clave" de cada puesto. 2. definir los objetivos (establecemos los resultados, pero no cómo conseguirlos) 3. establecer los planes de acción para conseguir dichos objetivos; 4. Velar por informar de forma continuada y objetiva al responsable de sus logros (conseguidos o no) 5. Valorar dichos resultados con ánimo de extraer conclusiones de futuro. Seguramente que cada fase, sea por sí misma merecedora de una entrada o mención especial más adelante.